Para un amante fiel de la música, ir a toquines baratos y descubrir bandas que nunca imaginaste escuchar, aquellas inexistentes en tu lista, es un high igual al de un junkie en busca de un buen fix.
No hay algo más intenso y hermoso que convertirte en un espectador vulnerable, entregándote por completo a aquellas melodías nuevas, frescas y extraídas de un sueño mágico generado por músicos talentosos y creativos.
Heavy Hawaii arrebató un sentimiento en mí, como cuando mis oídos recibieron por primera vez a Sparklehorse. Con Suicide Sumer, llegué a la humilde conclusión de que definitivamente son los Beach Boys de nuestra generación. Extrañamente encantadores, su música puede sonar simple, pero es la magia de sus corazones y locuras que los hacen extraordinarios. Al escucharlos es inevitable no imaginar un lugar encantado, atardeceres o noches de verano y aquella inocencia olvidada por muchos de nosotros. Apoderan esa llamada chispa, es química en conjunto. Definitivamente es un grupo que ganó mi respeto y al que seguiré apoyando fielmente.
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