No se porque asocio armónicas con lluvia. Creo que porque me recuerda a mi abuelo. El no tocaba la armónica, pero si me sentaba con el en el porche de su casa. El en su mecedora y yo en la silla hilada. El contándome de su pueblo y yo escuchándolo, oliendo la tierra mojada de su maravilloso patio trasero, lleno de arboles frutales y flores.
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